Mi niño interior



oy estas palabras me golpean una y otras vez en mi mente y en mi corazón como las olas que llegan a la playa sin descansar.. Quise dar más tiempo para reflexionarlas pero este constante ir y venir de mis pensamientos me llevan a sólo dejar que fluyan a través de mi teclado.. Quisiera que por un momento nos detuviéramos, si, detenernos para flexionar, sobre nosotros, como seres humanos pensantes que somos, como seres creados por el amor de Dios ¿Hacia donde vamos? ¿En qué nos estamos convirtiendo? ¿Nos agradamos como somos ahora?

Buscar culpables, no sería sano, sólo se, que todos tenemos parte de culpa.

Ahora bien, que lindo sería.. que logremos rescatar entre todos ese espacio que dejamos de lado, como camino a la reconciliación, primero, con nosotros mismos y luego con los demás seres que comparten esta hermosa tierra.

Esto me llevó en esas, mis locas ideas, a plantearles un camino de reencuentro, reconociendo en nosotros ese niño interno que cada uno lleva consigo, por eso hoy quiero que hablemos, sobre el niño interior. Ese niño que forma parte de nuestra vida, esa parte nuestra que juega, que imagina, que es amorosa, espontánea, creativa y amante fiel de la aventura, de la curiosidad, que es perceptiva, y sin embargo en él permanece una humildad y plena admiración y gratitud por la vida. Ese niño que confía, en que tanto la vida como el universo le regala todo, todo lo que él le pida. Ese niño que no se limita a permanecer sentado, sin hacer nada, ya que se halla muy ocupado viviendo la vida, eso, viviendo un mundo pleno, sin mezquindades capaz de compartir y hacer lo que le proporciona alegría, porque disfruta todo lo que hace, se descubre y se reencuentra dia a dia.

Si analizamos bien a ese niño interior, nos damos cuenta que posee una gran sabiduría, ya que el sabe lo que verdaderamente produce deleite y placer por la vida. Porque el no piensa en términos de límites y no se ocupa en juzgar a nadie por sus diferencias. Para él, el ayer no le provoca arrepentimientos, no - ni tampoco se preocupa de un mañana - porque éste aún no ha llegado.

Esto se debe, al gran amor que habita en su interior, en su alma, poder que es capaz de resolver y disipar todo problema, el sabe que ese poder - es su aliado, compañero y amigo.

Ese niño interior que dejamos siempre de lado, es nuestro mayor tesoro, y cuando decidamos retirar las multiples máscaras o caretas de temores y limitaciones que a diario colocamos, Dejaremos que emerja. Los invito con mi corazón en la mano a que rescatemos ese niño, que logremos nuevas aventuras descubiendonos y volvamos a jugar con la vida, a ser nosotros, esos seres humanos creados por el amor infinito de Dios..

Disfrutemos cada minuto de nuestra vida.. Aprendamos a vivir, y a convivir, a ser felices…por eso señor te pido “dame un alma de niño y el coraje de vivir como adulto”.

"No dejamos de jugar porque envejecemos, sino que envejecemos porque dejamos de jugar"
MEBA



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