El juego de la vida

Partiendo de esta frase: "habiendo encontrado el juego, juégalo con intensidad -como si tu vida y cordura dependiera de ello (de hecho, dependen de ello)"

Encontramos a lo lago de nuestra vida una serie de juegos disponibles para escoger, pero existe uno que es el que realmente importa: el juego maestro, el más difícil de todos, el del despertar.

"La idea básica… es que el ser humano se encuentra muchas veces dormido, vive dentro de sueños e ilusiones, separado de la consciencia universal… esclavizado al ego personal. Salir de esta estrechez y recuperar la unión con la consciencia universal, pasar de la oscuridad del ego-centramiento a la luz del no-ego, esa es la meta del Juego tal como lo definieron los grandes maestros como: Jesús, Krishna, Mahavira, Lao-Tze y Sócrates, entre otros".

Entonces, amigos, ¿cuál es el juego que vamos o estamos jugando? ¿El del dinero? ¿El de la libertad? ¿el del sexo? ¿El de la fama y prestigio? Pues bien, no importa, todos los juegos son válidos y tienen su importancia. Sería deseable que aprendiéramos a ser jugadores destacados en toda la gama de juegos posibles que nos regala la vida, en ningún momento se ha dicho que los juegos son "malos", o "pecaminosos". Pero de una cosa les digo y no tengo duda alguna: si no aprendemos a jugar el juego maestro habremos desperdiciado nuestro tiempo. Y al final, perderemos la partida sin haber realizado algo que verdaderamente valiera la pena.Y tal vez, aunque en el plano exclusivamente físico perdamos la partida ante la muerte, nuestra vida será un éxito; en suma: esa partida de ajedrez no será una derrota absoluta.
Veámoslo de esta manera: Somos los peones en este juego maestro

Conozcamos porque… Somos en este bello Universo el más humilde de los guerreros. Que nace en la segunda línea del tablero, pieza por demás muy importante en este maravilloso juego maestro que es la vida, amigos si lo vemos de esta manera, el peón es una pieza que al llegar a la octava línea, se corona, y se convierte en la pieza que prefiera (descartando al rey por supuesto). Salvo por algunas excepciones exigidas por la posición del momento, generalmente se convierte en la Dama (sí, por qué no?) es a mi modo de ver la pieza de mayor valor. Esto señores, es un privilegio que ninguna otra pieza del tablero comparte. Los peones podemos dar gracias el haber nacido como tales, ya que podemos trascender, evolucionar y llegar a ser algo mucho más valioso que nuestro ser inicial. Si, somos mucho más de lo que hacemos ver, mucho más de lo que nos hacen ver.

Hoy más que nunca vivimos la angustia del peón cuando éste empieza a caminar sobre su propia columna en el tablero de la vida, porque el peón sabe en su interior que existe una promesa en su futuro, una potencialidad que puede frustrarse si cae en la batalla. Pues, cada cuadrito adelante es un estadio más que le acerca a la realización de la esencia, de su esencia, de la realeza maravillosa que esconde y que lleva dentro. Somos nuestro mayor tesoro. Todo peón está obligado a correr hacia el final de su propia historia. Nosotros también.

Descubramos lo maravillosos que somos, Luz y amor en nuestros corazones. La vida es hermosa con todos sus matices y trayectos.

Y… ¿cómo va tu juego?

MEBA