Indolencia Humana

La vida no significan nada si no reflexionamos los hechos del día a día con profundidad, así como las ideas de los grandes libros son nada si no tienen ninguna aplicación en la vida... pues la vida es un juego en el que todos participamos. Este juego puede ser emocionante, pero requiere profunda y seria atención. Es mucho lo que está en disputa.
Hoy mi reflexión nace por una fuga de agua

La indolencia e indiferencia son palabras que el término moral secunda. La razón es obvia, su realidad está allí: Partiendo que la moral es sinónimo de decencia, integridad, honorabilidad no deben ni puede ser indiferente. Cuando hablamos de la indiferencia moral o de la indolencia moral surgen en mi mente una mezcla de ideas y razonamientos que me llevan a una gigantesca y peligrosa caída del ser humano: que delata no sólo el inmenso peso del mal sobre él, sino que retrata de una manera inverosímil lo que sucede actualmente en Venezuela; lo que permite además, que las cosas malas sigan repitiéndose una y otra vez, generando los famosos círculos de historia, Ya basta! - grita mi interior - De repetir ciclos. Tomemos la vieja frase de Edmund Burke: "para que triunfe el mal, sólo es necesario que los buenos no hagan nada", sirve como buen ejemplo de la nociva trascendencia de la indiferencia e indolencia moral – Hay una fuga de agua-

Amigos, es cierto que la indolencia moral nos viene acompañando desde hace siglos, la cual ha crecido con el paso del tiempo convirtiéndose en una enfermedad grave y por demás altamente contagiosa. (Pasa de generación en generación). Comenzó mucho antes de las primeras guerras, esas tan lejanas, oigan bien, hoy la indolencia moral se ha ido ramificando. La desidia hacia los niños en situación de la calle o las niñas que paren niños, son tan sólo algunos ejemplos cotidianos, constantes y latentes de ese desprendimiento, de ese "no querer ver las cosas". o de “No querer hacer nada” Que junto a la flojera, apatía de hacer, pensar y actuar se ha extendido hasta inundar y ahogar toda vida en sociedad. Dejamos de actuar señores, desde lo individual en pro de la convivencia en sociedad. Dejamos de lado el ser ciudadanos que conviven dentro de una sociedad, y estamos siempre a la espera que otros lo hagan por nosotros, lo que tú y yo como seres racionales debemos afrontar con acciones de humanidad, de integridad o de bienestar social. – Sigue el escape de agua señores.-

Ese fenómeno se acrecienta con el día a día le estamos agregando el poco valor que se le otorga en ciertas sociedades a la “persona”, - sí, a nosotros mismos- y somos amigos, el eje central de ésta sociedad. Por eso el resultado siempre es y será catastrófico así como la propagación de los múltiples genocidios y la falta de castigo a muchos verdugos actuales son hoy día ejemplo de esa infame combinación. Y nosotros, las “personas de bien” seguimos indiferentes desde nuestra individualidad, no actuamos solo volteamos a la espera siempre que otro haga lo que yó como ser pensante y consciente debería hacer. Tan sólo saltamos el charco de agua.


Es lamentable y cierto, sino paramos, con el tiempo sólo lograremos que el ser humano se convierta en un “sujeto invisible”, es decir, seremos nada o tan solo un subordinado, (escoge el sinónimo que más te ajusta: esclavo, siervo, vasallo) si seguimos jugando a la indiferencia: "a mi me no me toca, yo estoy bien". Esa indiferencia moral se percibe cuando lo inimaginable se torna cotidiano -como sucede por ejemplo con los muertos de cada día en cualquier parte de Venezuela o en lo cotidiano deja de sorprender la exoneración y el perdón para aquellos que aniquilaron toda posibilidad para ser mejores, o cuando la justicia se desdibuja sin cesar –por los infinitos casos sin resolver, o bien, cuando el dolor ajeno pasa casi desapercibido, como sería el asesinato y la violencia contra compañeros, vecinos, o tan cerca como nuestros familiares. Seguimos indiferentes. Se desborda el agua.

Aceptemos, nosotros hemos permitido desde nuestra individualidad aniquilarnos, si señores, pues al aniquilar a la persona que vive en nuestro interior, a ese ser maravilloso al resquebrajarle su voz de verdad y minimizando su opinión, haciéndola tan solo un esclavo invisible, damos señores los pasos agigantados para conseguir que la indiferencia y la indolencia moral triunfe en nuestra sociedad. Y nosotros, como “personas de bien” nos extingamos. Hoy a medida que avanzamos en este sentido, nos alejamos cada vez más del juicio y la razón, fenómeno que deviene a ser “dominados invisibles” y que incrementa aún más la posibilidad de que lo anormal como las guerras, violencia, asaltos, asesinatos en masa- se transforme en normal. Características de la indolencia e indiferencia moral - que busca tan solo lograr - que el individuo no aborrezca lo que otros seres hacen a pesar de que sean actos inhumanos y conseguir que el individuo se integre a la masa que poco se inmuta y poco protesta. ¿Nos ahogamos? Estamos invisibles. Somos vasallos.

Señores, atenuar la indiferencia moral es indispensable. (y ésta debe partir de cada uno) Vean la historia las mayores catástrofes humanas triunfaron porque la indiferencia a través del silencio irresponsable se pasó a ser "dependientes invisibles". El problema es grave. Si gravísimo, y nuestra responsabilidad hoy es contrarrestar ese poder que la produce. Marcando la diferencia modificando conductas rescatando la "dignidad humana". No creo estar exagerando, al decir, que la sociedad se está convirtiendo en una inmensa fábrica de indolencia e indiferencia moral, donde la desidia y la apatía ante hechos que degradan - sustituyen a la "persona" digna, humana llena de valores y principios que vive en cada uno de nosotros.


Hey!!!
¿Hacia donde vamos?
!Comienza por cerrar la llave!
MEBA

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