La Cocina de la Esperanza y la Desesperación

En algún lugar de la Casa de las Relaciones está la cocina. Aquí es, por supuesto, donde preparamos lo que nos nutre. Conozco a un psiquiatra de Nueva York que tenía una cocina en su consultorio. Después de una sesión de terapia, llevaba a su paciente a la cocina y le convidaba un poco de sopa que él mismo había preparado, de una receta secreta que había perfeccionado a lo largo de años. Creía firmemente que su psicoterapia era más eficaz porque sus pacientes recibían una nutrición física que había sido preparada con amor y a conciencia.
En la cocina de las Relaciones los ingredientes con que hacemos nuestra sopa son el cómo nos hablamos uno a otro, cómo nos tocamos, y cómo hacemos los miles de pequeñas cosas por el otro – o en contra del otro.

Compartimos esta sopa cada día que pasamos con otra persona. Y las emociones y formas de pensamiento que experimentamos uno con otro se metabolizan como parte de nuestra fisicalidad tal como los nutrientes de la comida que comemos. La tonalidad emocional de nuestras relaciones puede elevarnos, mantenernos atascados en lo mismo de siempre, o tirarnos abajo. Así nuestra manera de ver la vida y a nosotros mismos se ve directamente afectada por la esperanza o la desesperación que diariamente comemos emocionalmente.



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