Paciencia



Paciencia: ¡Qué palabra! La paciencia es como la música: ella tiene un ritmo. Aparentemente lento; pero no necesariamente lento. Cuando nuestra paciencia es fruto del Espíritu Santo, nos movemos al ritmo de Dios. Obramos al ritmo de Dios. Obramos al ritmo de la voluntad de Dios. Pensamos al ritmo de la voluntad de Dios. Tomamos nuestras dediciones al ritmo de la voluntad de Dios. De allí que no podemos orar sin paciencia. Pues para que nuestras oraciones sean escuchadas, necesitamos vivir al ritmo de la voluntad de Dios. Dios escuchaba las oraciones de su Hijo Jesucristo, porque él vivía al ritmo de la voluntad de su Padre celestial. Para que Dios escuche nuestras oraciones, tenemos que aprender a movernos al ritmo de la voluntad de Dios.

Saben ustedes cuál es la mejor arma contra Satanás y sus demonios: No es la guerra espiritual.Es la paciencia. Pero con la condición de que sea fruto del Espíritu. Ahora, ¿por qué es la paciencia la mejor arma contra Satanás y sus demonios?: Porque Satanás y sus demonios no tienen paciencia. Satanás tiene impaciencia. Él es sobre todo impaciente. Él no puede moverse al ritmo de Dios. La impaciencia es diabólica. De allí que el impaciente no cree en la oración. Él ora poco o nada. Él no puede orar, porque no puede moverse al ritmo de Dios. Él abandona pronto la oración, porque no soporta el ritmo de la voluntad Dios. Él es como la ola del mar: hoy piensa una cosa y mañana otra.

Quien aprende a aceptar el ritmo de la voluntad de Dios, se torna paciente. Somos pacientes cuando nos movemos en la vida al ritmo de los designios de Dios. Ese es el fruto del Espíritu. Quien aprende a aceptar el ritmo de la voluntad de Dios, se torna paciente. Somos pacientes cuando nos movemos en la vida al ritmo de los designios de Dios. Ese es el fruto del Espíritu. El que haya aprendido a vivir según el ritmo de la voluntad de Dios, lo puede soportar todo.Por eso dice la Palabra: Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Sobre todo soporta el ritmo de Dios en la oración. El ritmo de Dios. Muchos seres humanos le huyen a Dios, porque no soportan su ritmo. Muchos seres humanos le huyen a la oración, porque en ella se encuentran con el ritmo de Dios. La paciencia en la oración causa dolor, pero sus frutos son dulces como la miel.¿Cómo adquirir una fe tan grande como un grano de mostaza?: Aprendiendo a soportarlo todo.Como Cristo aprendió a soportarlo todo. Para ello necesitas la paciencia como fruto del Espíritu.Para ello necesitas aprender a orar y a andar según el Espíritu Santo. O sea, aprender a vivir según la voluntad de Dios, aprender a vivir según el ritmo de Dios.
La paciencia puede más que la violencia. La paciencia como fruto del Espíritu es el arte de la esperanza, es el arte de la esperanza práctica, es el arte de la esperanza que se vive.La paciencia hace al hombre flexible; pues a través de la paciencia aprende el hombre a soportarlo todo con tranquilidad: la pobreza, la riqueza y el ritmo de la voluntad de Diosen la oración. En el corazón de la fe en Cristo habita la paciencia, cuando es fruto del Espíritu.El que predica sobre la paciencia predica sobre la valentía, sobre la constancia en la oracióny sobre el poder de la oración. La paciencia en la oración obra con la fuerza de Dios.Ella es una cadena de hechos, de obras. Ella es fe con obras. La paciencia en la oraciónes la señal de que se tiene una voluntad férrea. La paciencia, aunque aparentemente lenta,nos ayuda a alcanzar con rapidez todas nuestras metas. Vivir es ser paciente, y amar también lo es. Sin la paciencia es imposible orar. Sin la paciencia es imposible vivir la vida que Dios quiere para nosotros. Sin la paciencia no recibiremos nada del Señor.
¡Bendiciones!


AMA TODO LO QUE HAGAS PERO AMA SIEMPRE
MEBA

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