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15 reglas para pensar correctamente


15 reglas para pensar correctamente 
por el Maestro Djwhal Khul
El Maestro Tibetano
La necesidad de pensar claramente y eliminar pensamientos ociosos, destructores y negativos, aumenta al progresar en el camino. Djwal Khul nos propone un seguido de 15 reglas claras y sencillas, que son una guía segura hacia la verdad, para todo aquel que esté dispuesto a volver a ser un niño. Algunas están expresadas en forma simbólica, otras en forma velada y otras explican la verdad tal y como es:
1. Observa el mundo del pensamiento y separa lo falso de lo verdadero.
2. Aprende el significado de la ilusión, y en su centro localiza el cordón dorado de la verdad.
3. Controla tu cuerpo emocional, ya que su oleaje impide el paso de la luz del sol e inutiliza todos los planes.
4. Descubre que posees una mente y aprende su uso dual.
5. Concentra el principio pensante y sé el maestro de tu mundo mental.
6. Aprende que el pensador y el pensamiento y lo que constituye el medio del pensamiento, son diversos en su naturaleza, y sin embargo uno en la realidad última.
7. Actúa como el pensador y aprende que no es correcto prostituir tus pensamientos en el vil deseo separatista.
8. La energía del pensamiento es para el bien de todos y para la ayuda del Plan de Dios. Por lo tanto no la utilices para fines egoístas.
9. Antes que una forma mental sea construida por pensamiento, visualiza su propósito, asegura su meta y verifica su móvil.
10. El camino de construcción consciente no es aún la meta. El trabajo de limpiar la atmósfera del pensamiento, cerrar para siempre las puertas al odio, al dolor, al temor, a los celos y a los bajos deseos, debe preceder al trabajo consciente de construcción. Cuida tu aura, oh caminante del sendero.
11. Vigila atento los portales del pensamiento. Guárdate del deseo. Elimina todo temor, todo odio, toda codicia. Mira afuera y arriba.
12. Porque tu vida está principalmente centrada en el plano de la vida concreta, tus palabras y tu lenguaje indican tu pensamiento. Presta a éstos cuidadosa atención.
13. Las palabras son de tres tipos. Las palabras vanas producirán su efecto cada una. Si son buenas y amables, nada necesita hacerse. De lo contrario el pago del precio no demorará mucho. Las palabras egoístas, emitidas con gran intención, construyen un muro de separación. Largo tiempo requiere la destrucción de ese muro para liberar el propósito egoísta acumulado. Reflexiona sobre tu móvil y trata de emplear esas palabras que fusionen tu pequeña vida con el gran propósito de la voluntad de Dios. La palabra de odio, la expresión cruel que arruina a quienes sienten su conjuro, la habladuría ponzoñosa que va de boca en boca porque causa una emoción, matan los impulsos vacilantes del alma, cortan las raíces de la vida y traen la muerte. Si son pronunciadas a la luz del día, traerán justa retribución; dichas y registradas como mentiras, refuerzan ese mundo ilusorio en que vive quien habla, y detienen su liberación. Si se pronuncian con la intención de herir, dañar y matar, vuelven a quien las ha emitido y lo hieren y matan.
14. El pensamiento vano, egoísta, cruel y de odio, expresado en palabras, produce una prisión, envenena todas las fuentes de la vida, provoca enfermedad y causa desastres y demora. En consecuencia, sé amable, bondadoso y bueno, dentro de tus posibilidades. Guarda silencio y la luz entrará en ti.
15. No hables de ti mismo. No te compadezcas de tu suerte. Los pensamientos del ego y de tu destino inferior impiden que la voz interna de tu propia alma suene en tu oído. Habla del alma; trata de explayarte sobre el plan; olvídate de ti mismo construyendo para el mundo. Así se neutraliza la ley de la forma. Así la ley del amor puede entrar en el mundo.

Creo


Creo en mis caminos, en esos que duelen pero que rinden frutos. Creo en el sendero de la verdad, en el sendero difícil. Creo en mi alma, en esa porción agazapada de mí. Creo en mis palabras, en mis frases, en mis abrazos y en mis miradas. Creo en quien soy y por lo tanto, en quien a pesar de las derrotas, no tengo intenciones de dejar de ser. Creo en mi sueño, en el magnífico sueño que seguiré construyendo, hasta que no me queden más fuerzas para creer.

Creo en el destino, en mi historia, en mis pasos y en mi experiencia. Creo en mis ganas de dar, y creo en un mundo maravilloso que espera recibir mi gota de cariño. Creo en la amistad, en los besos, la lluvia, las sonrisas y los secretos. Creo en mi esfuerzo por creer, en mis ganas de creer. Creo en Dios, en la vida y en la magia con la que toca todas las cosas. Creo en el destino y en un futuro de recompensa para quienes afrontan el desafío de ser fieles a sí mismos. Creo en mí, sobre todo creo en mí, cuando caigo, cuando no tengo fuerzas, cuando el viento sopla y mis velas ceden, sigo creyendo en aguantar y en volver con todas mis fuerzas para seguir y seguir creyendo, y seguir andando y seguir viviendo.

Creo en los sentimientos que puedan hacer de cada día un sol distinto y por supuesto. Creo en el Amor y en ese modo indescriptible de estar parado ante la vida, en esa manera intrépida de hacer transcurrir el tiempo, en esa forma tan peligrosa y a la vez tan excitante de tener el corazón abierto. Creo en el camino hacia la libertad y el amor....La libertad y el amor para mi son el camino.